jueves, 1 de noviembre de 2007
SANTOS MINISTROS
En el Perú cuando se quiere apañar la ineficiencia o la corrupción de los ministros se les santifica a punto de crearles un halo de inmaculados. Con Pilar Mazzetti se dijo que era una santa señora que no sabía nada de lo que ocurría y que todo era obra de segundones del Ministerio del Interior. Eran empleados de segundo nivel los responsables de la compra de patrulleros sobrevalorados. Con Alva Castro pasó algo similar, cuando se quiso comprar carros chinos a precios de los de marca, pero que no tenían garantía ni repuestos. De Alva se dijo que era santo señor que no era rsponsable de nada. Ahora el ministro de salud, es un señor honestismo que no sabe nada de los robos del SIS y que no tiene ningún tipo de responsabilidad en el caso de las sangre contaminada con el virus del VIH. Osea que estamos gobernador por persona honestísmas, sacrosantas y supereficientes, pero seguimos sin patrulleros, sin ambulancias, sin medicinas. ¡que viva el Perú!
sábado, 25 de agosto de 2007
Recuerdo de mi vida universitaria
Hoy he llegado temprano a la Universidad de Piura. Como en aquéllos tiempos en que era estudiante de Ciencias de la Información, hoy Ciencias de la Comunicación, he sentido la frescura del verdor de mañana. Es como ingresar a un paraiso del saber y la amistad, donde las únicas exigencias son el respeto, el trabajo bien hecho.
Siento algo de nostalgia, pero también alegría porque aquí me formaron mis profesores y trabajadores que todos los días permitían que yo pueda estudiar con la pasión de un joven venido del campo a la ciudad y que en principio miraba con cierto temor afrontar los estudios universitarios, pero luego me di cuenta que era fácil y hasta obtuve algunos primeros puestos. Asi mis profesores y compañeros empezaron a respetarme, de allí saqué la conclusión de que no hay mejor manera de acceder a un lugar que hacer las cosas con pasión respecto por los demás.
El Tiempo
El Observatodo
Siento algo de nostalgia, pero también alegría porque aquí me formaron mis profesores y trabajadores que todos los días permitían que yo pueda estudiar con la pasión de un joven venido del campo a la ciudad y que en principio miraba con cierto temor afrontar los estudios universitarios, pero luego me di cuenta que era fácil y hasta obtuve algunos primeros puestos. Asi mis profesores y compañeros empezaron a respetarme, de allí saqué la conclusión de que no hay mejor manera de acceder a un lugar que hacer las cosas con pasión respecto por los demás.
El Tiempo
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